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Yo personalmente creo que muchos de nosotros caminamos por la vida esperando que las cosas pasen de esta manera: “esperando el momento”:

  • Hay que ver qué dice el tiempo.
  • Esperemos a ver qué sucede.
  • Si es para vos llegará, si no es para vos, simplemente no era lo tuyo.

Creo que esta óptica suena bien, en el tanto nos ayuda a controlar la ansiedad y no quedarnos paralizados ante los hechos de la vida, pero solo suenan bien en estas ideas, realmente estamos paralizados, lo único que hacemos es pensar con esperanza, pero sin acciones.

Yo creo que en la vida los momentos no llegan, simplemente hay que trabajarlos, hay que construirlos y luchar mucho por ellos.

Podemos ser pacientes, en cuanto a los resultados, pero tenemos que ser muy exigentes en cuanto a nuestras acciones, porque vivir bajo la modalidad de que las cosas llegarán, podría ser la tierra fértil desde la cual se construye la frustración.

Incluso, si vivimos en una actitud de espera, a veces la vida nos coloca frente a la persona correcta, a las circunstancias correctas, pero estamos tan pasivos, esperando las señales, que las dejamos pasar, entonces, no le ayudamos a la vida, el tiempo pasa, y no pasa nada.

¿Vos estás realmente activo? Esta actitud de esperanza implica trabajo, las cosas no han sucedido, date cuenta de ello.

  • ¿Qué nivel de responsabilidad tenés con las cosas que estás haciendo? ¿Qué estás dispuesto a sacrificar para que la vida mejore?
  • ¿Estás listo para dejar de engañarte y justificarte?
  • ¿Tenés el valor para reconocer que no has puesto de tu parte?

Esperar está muy bien, pues muchas veces los resultados no podemos controlarlos, pero tiene que ser una espera activa, que te de la posibilidad real de hacer que las cosas sucedan, de lo contrario estás perdiendo el tiempo.

 

Dr. Rafael Ramos

www.rafaelramoscr.com