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En la vida de muchísimas personas, cuando se trata de tomar decisiones, el tener una o varias historias tristes, nos lleva a pensar “tengo miedo de volver a pensar”, esto aplica para todo.

  • Cuando hemos sido despedidos, nos da miedo que nos vuelva pasar.
  • Cuando nos ha ido mal en el amor, nos da miedo volver a comenzar una historia afectiva.

 

  • Cuando nos hemos acercado a una persona para reparar una relación y nos topamos con mayores complicaciones nos da miedo volver.
  • Enfrentarnos a un diagnóstico médico, que nos puede paralizar.
  • Nos da miedo una crisis económica que hay que asumir.
  • Nos da miedo perdonar a alguien que nos ha lastimado.
  • Nos da miedo abrir el corazón a una persona que nos ha traicionado.
  • Nos da miedo volver a darlo todo, cuando muchas veces no hemos recibido nada a cambio.

Estoy de acuerdo, esto en realidad no es un tema fácil, no es un tema sencillo, no es fácil volver a empezar, porque en la vida el dolor y la traición, la frustración, la pérdida de la confianza, el maltrato y la humillación son reales.

  • Hay personas que sólo saben lastimarnos, abrumarnos, agobiarnos, pero ¿Nos vamos a quedar ahí? Metidos en una concha de acero, supuestamente para protegernos.
  • ¿Te vas a quedar ahí? Viendo pasar la vida, convenciéndote de que no importa lo que sueñes, estar paralizado es bien para vos.
  • ¿Te vas a quedar ahí? Soñando con una vida diferente, que no termina de llegar, simplemente porque no la sumes.
  • ¿Te vas a quedar ahí? Orientado a habitar en la frustración en lugar de buscar la realización.

Es una opción quedarse atrapado en nuestros temores, pero:

  • ¿Qué color le da tu vida?
  • ¿Qué aroma y aporta quedarnos contemplando los miedos?
  • ¿No te das cuenta que esto le da a la vida una visión oscura, un tono gris y un sentido de tristeza profunda?

 

Dr. Rafael Ramos

www.rafaelramoscr.com