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A veces, con mucha tristeza, pienso cuantas oportunidades nos perdemos los seres humanos para crecer, cuando nos ubicamos en la idea de lo sé todo, o que a partir de una o dos cosas que nos han salido bien, nos sentimos especialista, desde ahí no vamos a ver la vida con mayor amplitud, siendo nuestra mirada hacia el mundo un reflejo de arrogancia y una falsa humildad. Creo que el reto es vivir bajo el esquema de:

  • Una mente abierta a escuchar.
  • Una mente humilde para comprender y modificar.
  • Una mente sencilla que no se resiente, sino que crece con un comentario.
  • Una mente que ve la crítica como una oportunidad de desarrollo.
  • Una mente que ve en las recomendaciones nuevas lecciones,  como oportunidades de mejora.
  • Una mente que pretende ver la vida con seguridad y confianza, sin posiciones cerradas.

¿Por qué cerrarse a escuchar?

  1. En la escucha podemos desarrollar visiones más ricas.
  2. En la escucha podemos ampliar conceptos y formar mejores criterios.
  3. En la escucha podemos reconocer nuestra sabiduría, pero también necesidades de aprendizaje.
  4. En la escucha podemos desarrollar puentes en lugar de construir muros.

Creo que la riqueza de las relaciones interpersonales está precisamente en la escucha que nos permite:

  • Poder sentir, vivir plenamente sin miedo a la crítica.
  • Sin personalizar un comentario, sea que tenga razón o no, sin resentimientos.
  • En la escucha madura, sin hacer caritas, silencios sin caprichosos, que proyectan inmadurez ante la crítica, sin acciones de arrogancia, es como se puede crecer.
  • En la escucha se puede desarrollar visiones del mundo más sanas.

Aprender a escuchar, es hacer algo sano por nosotros mismos. Creo que cada contacto, cada relación que tenemos son una fuente inagotable de crecimiento personal.

Hay que tener una mente abierta para que esta pueda replantearse, acomodarse, no estoy hablando de perder nuestra esencia, estoy hablando de reconocer que es imposible para uno como persona saberlo todo.

Todos podemos creer que no necesitamos a nadie, esto fuera de realidad, no podemos sentir, vivir y creer que en la vida “yo soy todo”. Que terrible es creer esto, y dibujar de seguridad, lo que es falta de humildad.

 

Dr. Rafael Ramos 

www.rafaelramoscr.com