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Les quiero compartir este blog que hace poco publique en www.rafaelramoscr.com, creo que es un tema que a todos no toca, espero les guste.

Todos nosotros, ante situaciones en las que no tenemos buenos resultados, podemos buscar y encontrar justificaciones para poner en los otros, o en el universo, la responsabilidad de lo que no está bien. Pero ¿realmente es así? Veamos algunos ejemplos:

 

Culpamos a otros de nuestros problemas emocionales. Pero tenemos que reconocer que no escuchamos el consejo prudente. No nos gusta comprometernos. Tristemente lo resolvemos diciendo “Yo soy así”.

Frente al fracaso académico, por ejemplo,algunos suelen:

  • Culpar el profesor.
  • A la metodología.
  • No reconocer que tienen un problema de disciplina personal,  falta de estudio.

 

Sin embargo, la realidad es quesin disciplina no hay crecimiento, usted se engaña con todas sus excusas.3. Nos quejamos de que las cosas que queremos no llegan. Pero es precisamente por esa actitud de espera pasiva que no produce absolutamente nada. Estamos esperando que las cosas sucedan, ¡que triste! En la vida, si bien es cierto a veces topamos con suerte, la gran mayoría de cosas que tenemos son el resultado de nuestro trabajo.

Podemos buscar siempre muchas explicaciones. Algunas serán ciertas, pero el crecimiento personal es el resultado de  cuestionarnos sin autocomplacencia:

¿Qué  pasa si el resultado no es el esperado? El reto es hacer siempre una búsqueda interior, para permitirnos comprender que son nuestras actitudes pasivas e irresponsables las que nos alejan de nuestros sueños.

También es importante alejarnos de la culpa. ¿Qué le parece si lo ve de esta manera? La culpa:

  1. Nos hace sentirnos débiles.
  2. Nos hace fracasar por que le dejamos todo a este sentimiento.
  3. Nos estanca en la mediocridad emocional.

Ante esto, deténgase, piense: tenemos que desechar  la culpa y cambiarla  por palabras como trabajo, disciplina, compromiso, responsabilidad, entrega, tenacidad, determinación.

Sólo cuando cambiamos la conducta, podemos cambiar las emociones. Si esperamos que las emociones sean las que nos dicten nuestro camino nos podemos equivocar. La razón y la emoción tienen que estar en equilibrio.

Le pregunto:

  1. ¿Qué sentido tiene ese discurso?
  2. ¿Qué lo paraliza?
  3. ¿Qué sentido tiene siempre buscar culpables?
  4. ¿Por qué no desarrollar un sentido de responsabilidad personal que lo ponga a usted frente a la vida, frente al objetivo, frente a la meta?

Recuerde si usted quiere grandes cosas, cruzar largos caminos, empiece con un primer paso. Este primer paso se llama convicción, el segundo se llama conciencia, el tercero constancia, sólo con estos pasos podemos andar por la vida. Un reto importante es vencer aquellas expresiones que dicen:

  1. Es que a mí…
  2. Es que no sé..
  3. Es que tengo miedo…
  4. Es que nadie me ayuda.

Rompa con estos esquemas mentales. Transfórmelos en:

  1. Tengo que aprender.
  2. Tengo que trabajar.
  3. Tengo que luchar.
  4. Tengo que comprometerme.
  5. Tengo que hacerlo bien.

Porque sólo en la convicción que se expresa en acciones concretas es que desaparecen los miedos. Vivir esperando es una opción claro, pero es una opción obscura y triste en la que vemos cómo se va el tiempo. Éste pasa. Cada día nos alejamos más de nuestros anhelos,tan solo porque decidimos sentarnos a esperar. No estamos en la vida para esperar, si no para hacer, actuar, creer y luchar. Te dejo acá algunas preguntas para reflexionar:

  • ¿La espera lo ha llevado a algún lado?
  • ¿Las justificaciones se han transformado en acciones?
  • ¿El miedo se ha hecho más pequeño?
  • ¿Tiene claro a dónde piensa llegar?
  • ¿Va a seguir sólo pensando sin actuar?

Si somos honestos con nosotros mismos y pensamos en estas preguntas, tenemos los primeros pasos para el cambio.

 

Dr. Rafael Ramos

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