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Hace algún tiempo hablaba con dos personas. Una tenía claras y marcadas conductas muy cercanas al control, a los celos, la inseguridad, éste afirmaba que su pasado lo alcanzaba, que los fantasmas de su pasado le producían un presente obscuro, por tanto se considera difícil, pero que él es así, y punto, no quiere cambiar, no ve la necesidad de hacerlo, pues cree tener la razón.

Por otro lado, su pareja después de largos años sufriendo en la misma situación, sin encontrar alternativas de negociación, sin encontrar alternativas de escucha y comprensión, insiste en seguir ahí. Su pareja se describía así mismo como complicado, sin pretender cambiar, su pareja aferrada a la idea de un cambio que la persona constantemente negaba ¿Vale la pena?

Entonces, ¿Cómo resolver?

Yo diría que frente a un cuadro como estos difícilmente se puede avanzar porque si la persona insiste en mantener un patrón tóxico, insano negativo, ¿Cómo se crece? Acá hablo de estas dos personas que representan a muchos de  nosotros, que vivimos en situaciones emocionales que no tienen sentido alguno en nuestras vidas.

  • Yo creo que no hay conducta que no se pueda resolver.
  • Yo creo que no hay hábito tóxico que no se pueda modificar.
  • Yo creo que no hay persona que no pueda ver la vida desde una perspectiva más sana, si se lo permite.

Esto requiere hacer una revisión interior individual, sanarse desde adentro, pero a veces desde esta posición lo que hacemos es culpar a la otra persona, exigirle mil cosas esperando que la otra persona se ajuste a todos y cada uno de nuestros requerimientos para ser feliz, pero no importa lo que la otra persona haga si la interpretación, si el concepto y la base de dicha relación es la distorsión emocional, así difícilmente se va a cambiar.

  • El cambio llega cuando ambos se comprometen en lo individual.
  • Cuando dos personas trabajen en equipo, no en la imposición.
  • Cuando dos personas se permiten crecer en lugar de señalarse.
  • Cuando ambos trabajen en pro de su salud emocional y no en el sostenimiento de los pleitos.

Estar en una relación en la que nos tiramos una pelota de barro uno al otro, lo único que crea suciedad, eso no construye, si tenemos identificada una situación que causa el dolor, es una responsabilidad urgente modificar el patrón ya, este es el único camino hacia el bienestar.

 

Dr. Rafael Ramos

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