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Hay muchas personas con las que me he topado en mi trabajo, que suelen decir cosas como estas: Es que no sé, No sé qué hacer, en el fondo tienen que tomar una decisión, saben que es así, es importante con respecto a su vida afectiva o a su vida personal. Lo que pasa es que muchos nos lanzamos a la idea de hacer cambios, diciéndonos que no sabemos qué hacer

Sin pretender generalizar, creo que esta idea de no saber qué hacer, es es una idea, porque una persona frente a la duda y la contradicción muchas veces tiene profundamente clara su situación de insatisfacción, creo que es muy fácil definir:

  • Cuando empezó esta insatisfacción.
  • A partir de qué momento.
  • Siempre hay un momento, una circunstancia en la podemos ubicar.
  • Nos damos cuenta como esa insatisfacción creciente, casi constante.
  • Asumimos conciencia de cómo nos afecta y de qué manera nos afecta.
  • Incluso sabemos en qué momento, y en qué circunstancias esta sensación de satisfacción se agrava o se incrementa.
  • La podemos asociar a un hecho, a circunstancias específicas.
  • Incluso hay ocasiones en la que podemos ponerle nombre y apellido a esa insatisfacción.

Entonces será válido decir: No sé qué hacer, la pregunta sería en otra línea o incluso podríamos generar otras preguntas:

  • ¿Por qué si sabés que te afecte, cómo te afecta, porque le seguís dando pelota?
  • La insatisfacción no es la solución, vos sabes o tenés miedo darte cuenta que hay que resolver y asumir.
  • ¿Realmente estamos desorientados?
  • No será que nos da miedo ubicarnos en el protagonismo de nuestras decisiones.

A veces decimos “no sé” porque en el fondo nos da miedo aceptar que hemos cometido un error. Frente a esto tenemos que trabajar más duro. Llegó el momento de la humildad para buscar ayuda, asumir que esa situación se agotó, por tanto hay que modificarla de forma radical.

Decir no se es una buena forma de patear el balde, perder el tiempo, inventarnos una pseudocrisis, por nuestro parálisis emocional, pero no se va a resolver absolutamente nada. Sólo cuando somos capaces, sin temor, sin contradicción, de ponerle nombre a las cosas tal y como estas son es que podemos definitivamente resolver.

Con frecuencia detrás de nuestros “no sé”, lo único que existe es miedo a vivir haciendo cirugías radicales a emociones sin sentido, haciendo trasplantes de relaciones que son la causa, toca asumir sin la anestesia de la negación el autoengaño, de pronto hay que pasar por cuidados intensivos para recuperarse. ¡No le tengas miedo a este proceso!

¿Estás seguro que vas a decir, no sé, así nada más?

 

Dr. Rafael Ramos

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