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Esta expresión me preocupa mucho, cuando en mi trabajo me topo con personas que identifican una situación que resulta incómoda, molesta, es tensa, complicada, hace que la vida y relaciones interpersonales o de pareja tenga matices de tensión, de problemas, se sufre, pero no se enfrenta, por tanto no se resuelve. No pasa nada, por tanto, pasa mucho.

Cuando una persona se niega la posibilidad de modificar algunos de sus hábitos, está optando por una posición emocional intransigente, porque tristemente de la identificación de un problema, debería darse el planteamiento de la solución, pero cuando nos topamos con la resistencia al cambio, simplemente por la lógica: no me importa, yo así soy, yo no me da la gana cambiar. Si esto es así empezamos a tener una vida con matices muy obscuros, complicados que pueden hacer de nuestra vida un eterno cuesta arriba.

 

Si está es la posición no pasa nada:

 

·      Nada que construya bienestar, cercanía, calidez.

·      No pasa nada que nos motive.

·      No pasa nada que nos acerque, todo lo contrario, se crean distancias.

·      No pasa nada que nos haga sentir admiración.

·      No pasa nada que nos haga sentir deseos de conciliación, porque nos topamos con la intransigencia emocional.

·      No pasa nada que nos hagas dar lo mejor de nosotros mismos, porque sentimos que nada es valorado.

·      No pasa nada porque nos quedamos sin fuerzas.

 

Desde esta lógica de parálisis conflictiva, desde esta posición en la que ante los problemas vemos una actitud pasiva de sufrimiento, pasa mucho en nuestra cabeza, en nuestro corazón, por qué entonces, no cambia sus perspectivas emocionales, de lo contrario, aparecen escenarios que nos hacen pensar que el cansancio, el fastidio, es demasiado, por tanto se convierte en un sinsentido esa relación.

 

Desde ahí, desde el no hacer nada, pasen muchas cosas en nuestra cabeza, tristemente, porque entonces empezamos a pensar cosas cómo estás:

 

·      Si ella no lo hace, por qué lo tengo que hacer yo.

·      Pasamos días en silencio, cargados de deseos a veces pasa mucho en nuestra cabeza.

·      Desarrollamos ideas que nos hacen querer no estar ahí, a veces sólo nos quedamos por la dependencia, el miedo, o cualquier otra razón tóxica, que nos paraliza.

·      Pasa mucho en nuestro corazón ¿Por qué lo cargamos de angustia y de dolor?

·      Pasa mucho, pero nada para bien, porque todos los deseos son para huir de una situación de insatisfacción, sin trabajar duro en buscar una solución.

 

Cuando no pasa nada ante los problemas, pasan muchas cosas en nuestra cabeza y nuestro corazón, que van minando la motivación y las ganas de estar en una relación, entonces, le pregunto:

 

·      ¿Cuál es su propuesta?

·       ¿Va a seguir igual?

·      ¿No te das cuenta que tus actitudes no son constructivas?

·      ¿No ha notado que se pasó de la cercana a una posición fría y distante?

·      ¿No te has dado cuenta que los besos y los abrazos cada vez son menos?

·      ¿No has percibido que los diálogos ahora son sólo administrativos y han perdido la complicidad?

 

Ante situaciones tan claras como estas, que no pase nada es una posición lamentable, a nadie le gusta que le hagan perder tiempo en un banco, en una entrevista de trabajo, sobre todo si sabemos que el resultado va hacer negativo, demandamos respuestas inmediatas para poder tomar decisiones, hacer planes y modificar nuestra ruta a seguir, entonces

 

·      ¿Por qué no hacés lo mismo en el amor? En lugar de quedarte parado en la nada,  en la nada improductiva.

·      ¿Por qué no crear una posición más constructiva?

·      ¿Si vos tenés claro el problema, por qué no resolverlo?

 

Dr. Rafael Ramos 

www.rafaelramoscr.com