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Con frecuencia en la vida tenemos una serie de retos, proyectos, o ideas que tenemos que enfrentar. Cuando estamos frente al reto, que muchas veces nos ha robado horas de sueño, ese momento lo ha pensado, nos ha ilusionado mucho, pero qué triste es cuando frente a la oportunidad decimos:

·      No sé, a veces creo que no lo voy a lograr:

·      A veces pienso que es mejor dejar las cosas así.

·      A veces es mejor dejar que las cosas fluyan.

·      A veces es mejor pensar que lo que es para uno es para uno y si toca llega.

A veces creo que si llega, y si no llega es porque no era para uno.

 

Vivir bajo esta premisa es una profunda, dramática, triste, compleja forma de asumir la vida, porque lo único que hacemos es alimentar nuestra parálisis emocional desde la mediocridad y el miedo.

Estoy de acuerdo, hay momentos en la vida en la que no se pueden forzar las cosas, de nuestra parte hemos hecho todo lo posible, nos hemos preparado, hemos estudiado, analizado, asumido compromisos, hemos puesto mucho de nuestra parte, no salió, entonces estoy de acuerdo, ahí si podemos decir a veces si a veces no, pero es por qué lo hemos hecho todo y lo hemos dado todo.

Pero cuando la verdad no hemos aprovechado las oportunidades que la vida nos da, dejamos que las cosas supuestamente fluyan solitas, lo único que hacemos es ser irresponsables con nuestra historia, con nuestra agenda, con nuestras oportunidades, con nuestros sueños, nuestras ilusiones, entre más se alimenten los miedos más nos alejamos de nuestras metas.

En la vida tenemos que decir sí o no, con confianza, certeza y seguridad, para tener un si claro, y un no claro es importante:

 

·      Hacer siempre una ruta de trabajo.

·      Una ruta de contenidos de verdad.

·      Trazar un camino que debe ser andado con seguridad y confianza absoluta bajo la premisa de dar lo mejor.

·      No se puede caminar con autoengaños, si o no con la convicción y la certeza que nacen no de las emociones,  si no de las convicciones.

·      Tenemos que asumir la vida con un sí al esfuerzo.

·      Hay que vivir con un sí al trabajo.

·      Tenemos que caminar con un sí al compromiso.

·      Tenemos que asumir la vida con un no a las excusas.

·      Se debe ser honesto para evitar las justificaciones porque estos son lo crea sueños truncados.

·      Tenemos que asumir la vida desde una perspectiva positiva, si puedo, si quiero. un si pasional, un sí que nos conecte con todo lo que implica botar nuestras propias barreras.

·      Tenemos que saltar nuestros límites, por encima de todo lo que nos digan, por encima de los errores o fracasos anteriores.

·      Tenemos que decirle no a la gente que nos serrucha el piso.

·      No a las personas que con sus palabras nos desalientan o nos desmotivan.

·      Tenemos que decirle sí a nuestra voz interna, a la voz positiva y constructiva, porque final es en la voz que cuenta.

 

Desde donde vas a asumir la vida desde un yo cargado de energía o desde uno cargado de miedo o unas veces mediocre que no produce nada

 

Dr. Rafael Ramos

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