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Me resulta casi incomprensible, aunque como psicólogo lo entiendo, cuando una persona me dice:

 

 “sé que no es la persona correcta, que muchas cosas de él o de ella no me gustan, es más, me lastiman y me causan mucho daño, pero yo veo en él o en ella algo muy especial en el fondo de su corazón, por eso sigo ahí”

Yo puedo entender esto, cuando una relación ha sido una relación estable, se ha consolidado en el tiempo, pero se experimenta una crisis transitoria, que lleva a uno o al otro a cambios de conducta que pueden ser frustrantes o fluctuantes,  y que pueden cargarnos de tristezas o dolores, pero que luego de un tiempo esa persona toma la decisión de cambiar y lugar por la relación,  eso podría estar bien porque entonces hay certeza de que hay bondad, de que hay funcionalidad, es decir se puede hacer funcionar la relación, si ambos están de acuerdo y se comprometen al cambio.

 

Pero, cuando una relación empieza mal, se mantiene mal, se proyecta mal, y se decide seguir ahí, por que hay apegados emocionales,  quizá a la fase inicial, la fase de conquista fue buena, esto hace creer que tiene que funcionar. Desde ahí nos negamos a ver la realidad, simplemente porque la vida sin él o ella se  hace difícil, pero todo esto es el resultado del imaginario:

 

·      ¿Cómo descubrir bondad? Si desde el inicio no funcionó

·      ¿Cómo creer que vamos estar mejor? Si desde las primeras etapas no funcionó

·      ¿Cómo abrirse al amor? Si desde el inicio vivimos en la angustia.

 

Hay personas que experimentan un buen inicio, tienen una etapa o un periodo de estabilidad, de funcionalidad, pero luego aparece un conjunto importante de crisis o de problemas que no se resuelven.

 

Hay personas que en su vida de pareja se topan con posiciones muy intransigentes,  en donde uno u otro dicen: “no quiero ceder”, no se proponen alternativas, no se da el brazo torcer, se niegan la  posibilidad de buscar ayuda.

 

Hay personas que hacen caso omiso de todas las peticiones, se agotan las posibilidades de reconstrucción, se hace casi imposible volver a consolidar la paz, aún así, hay personas que dicen “No importa, yo voy a seguir ahí”.

 

En estos casos me parece, que sólo se puede seguir si la persona se compromete, si ambos se comprometen a buscar soluciones, pero seguir apegados a un amor que no funciona, a un amor que se niega resolver, a un amor que se niega buscar soluciones, no es una opción, por lo menos no válida, usted puede seguir ahí, si quiere, cuando usted se apega a algo que sabe que esta mal, tiene que cuestionarse algunas cosas:

 

·      ¿Por qué se niega a ver la realidad?

·      ¿Porque si usted tiende puentes y se topa con muros, insiste?

·      ¿Tiene claro que toda relación es un proyecto de dos?

·      Ante sus peticiones ¿Cuál es la posición de su pareja? ¿Hay propuestas? ¿Hay aceptación? ¿Hay compromiso?

 

¿Cómo seguir si la otra persona simplemente no quiere? como he venido diciendo, el fundamento de toda relación es el bienestar y la felicidad a cualquier nivel, sin esto no sirve ¿Por que aferrarse al dolor como un previo a la felicidad? Cuando el dolor se vuelve una constante, hay intransigencia que imposibilita la búsqueda de soluciones, esperar no es razonable.

 

Dr. Rafael Ramos

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